Este es un caso verídico, de una persona que conozco... No os riáis mucho... es tan cierto como el material que pasa 9P a Iker Jiménez...
El día que nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre:
"hicimos lo que pudimos... pero salió". Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo
me quería como amigo.
Mi padre llevaba en la cartera la foto del niño que ya venía en la cartera.
Mi padre era imbécil. Trabajaba en un banco y lo atraparon robando bolígrafos.
Pronto me di cuenta de que mis padres me odiaban: mis juguetes para la bañera
eran una tostadora y una radio.
Cuando era chiquito me regalaron un caballito de madera... y se murió.
Una vez me perdí. Le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis
padres. Me contestó: "no lo sé, chaval... hay muchos sitios donde se pueden haber
escondido".
En una ocasión me raptaron. Los secuestradores mandaron a mi padre un trozo de
mi dedo. Él les contestó que quería mas pruebas.
Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.
El último deseo de mi padre moribundo fue que me sentara en su regazo. Le habían
condenado a la silla eléctrica.
Un día me llamó una chica a casa diciéndome: "ven a mi casa, no hay nadie".
Cuando llegué a su casa, efectivamente, no había nadie.
A mi mujer le gusta hablar conmigo después de hacer el amor. El otro día me
llamó a casa desde un hotel.
Una vez me tomé un frasco entero de tranquilizantes. El doctor me dijo: "tómese
una copa y acuéstese un rato".
Mi psiquiatra me dijo que me estaba volviendo loco. Yo le dije que quería una
segunda opinión. "De acuerdo, también es usted feo".
Una vez me iba a suicidar tirándome desde un décimo piso. Mandaron un cura para
ayudarme. Sus palabras de ánimo fueron: "preparados, listos...".